martes, 9 de noviembre de 2010

Confesiones de una traficante que trabajo para las FARMACEUTICAS


Gwen Olsen, fue representante de la industria farmacéutica durante 15 años. Es autora del libro: “Confessions of an Rx Drug Pusher”

Gwen Olsen trabajó quince años en los equipos de ventas de grandes laboratorios como Johnson & Johnson, Bristol Meyers Squibb y Abbot. Bueno, pues decidió abandonar su trabajo y su carrera el año 2000... cuando sus jefes le pidieron que comercializara un nuevo antidepresivo. Ahora trabaja para una empresa de productos naturales. Y acaba de publicar Confessions of an Rx Drug Pusher: God’s Call to Living Arms, obra en la que, entre otras cosas, denuncia el mercantilismo existente en torno a los antidepresivos y sus graves efectos secundarios.

Un vídeo que no tiene desperdicio, os vais a quedar con la boca abierta....



SE QUEMÓ VIVA...

Algo que, por desgracia, conoce de primera mano. No ya porque sepa perfectamente lo que hay detrás de su comercialización –que también- sino porque una sobrina suya se suicidó después de haber tomado antidepresivos. Le fue prescrita la medicación tras un accidente de automóvil y cuando trató de dejarla cayó en una profunda depresión. “Se quemó viva –explicaba Olsen en una entrevista a Kathy Rumlesky en Free Press Reporter-. Se había vuelto adicta y cuando intentó dejarlo cayó en una depresión. Su médico la prescribió otro antidepresivo y eso la llevó a una espiral descendente, hacia el suicidio”. Es más, la propia Gwen Olsen fue tratada con antidepresivos en 1992. “Me volví una psicópata maníaca”, reconocería. Añadiendo: “Aproximadamente el 25% de la población que los toma tendrá reacciones adversas serias”.

LOS NIÑOS LOS MÁS VULNERABLES

Aunque quizás lo más impactante de su testimonio sea su referencia a los niños porque, según asevera, son más vulnerables a los efectos secundarios debido a que sus órganos están aún desarrollándose: “Reaccionan tres veces más a estas drogas que un adulto”, denuncia. Durante la entrevista Olsen deja además para la reflexión una idea especialmente significativa por proceder de alguien vinculado durante mucho tiempo a la industria farmacéutica: “Hay importantes incentivos económicos para sobreprescribir estas drogas”. A lo que añade: “Son un mecanismo de control social”. Como colofón asegura que una vez que alguien empieza a consumir psicofármacos nunca podrá dejarlos: “Será cliente de la industria farmacéutica toda la vida –afirma-. Los medicamentos alteran la patología química del cerebro para que no pueda dejarlas. Son sumamente adictivas”